ENVIAR A TUS AMIGOS EN FACEBOOK
CARPIDI es un sitio web con abundantes contenidos que hacen posible disfrutar de la parte hermosa del mundo y enterarnos de algunas no tan bellas.
SERVICIOS QUE SORPRENDEN

Servicios2Web.com ofrece servicios de Registro de Dominios, Hosting - Hospedaje Web, Diseño Web, SEO - Posicionamiento Web y Asesorías en Comercio Electrónico. Contáctenos.
CORREveDILE.com es una Revista Virtual que PUBLICA LO QUE A USTED LE GUSTA, creada en el año 2004. Visítela...
ME APUNTO AL HORNO
Una de las obras de misericordia es enterrar los muertos, lo cual se explica por el hecho de que cuando se estableció ese código de caridad cristiana, no habían sido descubiertos ni el gas propano, ni la electricidad, y por consiguiente no se habían podido inventar los hornos crematorios. En cambio hoy, con el avance tecnológico ya se pueden asar los difuntos, lo cual resulta más misericordioso teniendo en cuenta que el mundo del mercantilismo actual había organizado un negocio especulativo con la muerte…, que resulta un verdadero asalto al presupuesto familiar del occiso.
En una ocasión hubo un programa de televisión que mostró parte de esta moderna forma de exprimirle el bolsillo a los deudos de un cadáver; llamó mucho la atención un ataúd dotado de las características más lobas que se puedan imaginar: estaba adornado con boceles y figuras doradas, como el automóvil particular de un cocalero; su interior abullonado en terciopelo del color escogido por la familia, y por si fuera poco, tenia iluminación interior, multicolor e intermitente, alimentada con pilas, como cualquier árbol de navidad; a ese ataúd no le faltaba sino un pasa-cintas incorporado, con un casete que reprodujera las últimas palabras del difunto.
Bucaramanga marcó en el país la nota de la liberación cadavérica con la instalación y funcionamiento del horno crematorio; está abierto un libro para que en él estampen la firma las personas que deseen convertirse en ceniza; la primera fue la del doctor Alfonso Gómez Gómez, pionero de esta modalidad, quien cuando fue alcalde de la capital santandereana, propuso y le dio realidad a la iniciativa.
Yo también estoy dispuesto a seguir su ejemplo (*); no es por razones económicas, sino de comodidad, porque me parece demasiado aburrido que uno, luego de que estire la pata, lo sometan a encajonarlo, lo velen en una sala toda la noche, lo metan en un carro y lo condenen a pasar dos o tres años entre un hueco de cemento, dejándose comer lentamente por una gusanera inevitable. Yo soy muy “cosquilloso” y no podría soportar que se me metiera un animalito de esos por la nariz, y lo que es peor, por detrás, sin poderme rascar. Tampoco toleraría que, después de semejante trajín, me sacaran los restos y me trastearan de nuevo para permanecer en un osario hasta que suene la trompeta del Juicio Final. Por estas razones ya me apunté al horno.
¡Ah!, y otra cosa: ya que estoy disponiendo la forma de salir de mi estorbosa envoltura, agradecería a mis familiares que en los “aniversarios” no me publiquen retratos en un periódico, con una de esas notas babosas que empiezan: “Querido esposo, padre y hermano”, porque además de que son deplorablemente cursis, dan a entender que el difunto cometió en vida el horrible pecado del incesto.
(*). Norberto Serrano Gómez, de origen Zapatoca y autor de este tema, lamentablemente falleció poco tiempo después.



